viernes, 21 de agosto de 2015

1. Un metal con vocación de futuro

Resulta curioso que, siendo el Aluminio el
tercer elemento más abundante en la corteza
terrestre, después del oxígeno y el silicio,
hasta el año 1821 nadie había reparado
en él. Fue en este año cuando el científico
francés Pierre Vertier, especialista en
mineralogía, repara en una piedra terrosa y
rojiza que bautizó con el nombre de «Bauxita
», al haberla encontrado en las inmediaciones
de la entonces pequeña aldea de
Les Baux (Francia).
Cuatro años más tarde, de esta piedra, que
no era otra cosa que óxido hidratado de
aluminio, se consiguió por vez primera aislarlo
en el laboratorio del resto de los elementos
que contenía.
Fig. 1. Yacimiento de Bauxita
Aquí daría comienzo la emocionante historia
del Aluminio.